El sistema sanitario de Venezuela enfrenta una presión considerable tras los dos devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país la semana pasada, informó este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS). Con más de 1.700 fallecidos y 5.000 heridos, cientos de edificios quedaron destruidos o gravemente afectados, lo que ha dejado a la red hospitalaria en una situación límite.
Según el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, al menos
tres centros de salud sufrieron daños críticos y otros seis operan de manera
parcial o presentan afectaciones estructurales. De los 21 establecimientos
evaluados, el resto sigue en funcionamiento, aunque "bajo una presión
significativa", con servicios desbordados, flujo caótico de pacientes,
hacinamiento y una creciente acumulación de cirugías pendientes.
La situación se agrava en el estado de La Guaira, donde
varios trabajadores sanitarios especializados en atención materna continúan
desaparecidos, lo que ha generado una grave brecha en la atención obstétrica.
La OMS advierte que el colapso del sistema podría profundizarse en los próximos
días si no se refuerzan las medidas de apoyo humanitario y logístico, mientras
equipos de rescate y salud trabajan contrarreloj para atender a la población
afectada.





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