jueves, 22 de agosto de 2013

Lecheros, mineros y paperos de Cundinamarca se declaran en crisis


tomado de caracol.com
Todas los afectados piden al Gobierno Nacional un salvavidas para garantizar sus trabajos y la posibilidad de seguir sosteniendo a sus familias. 

Fernando Nieto es un papicultor del municipio de Ubaté, en el departamento de Cundinamarca, quién asegura que el precio de los insumos para cultivar una carga del tubérculo no se compara con los precios que los comercializadores están ofreciendo en las grandes ciudades.

“Una carga toca meterle más de un millón de pesos y usted ni siquiera le saca ni 500.000, ni 400.000, ni 300.000 pesos. En Bogotá usted vende a 70.000 la carga pero hay que pagar transporte, y si la policía lo ve trasnochado le quita el carro porque dice que usted viene borracho”, expresó con evidente enjo el señor Nieto a unos de los costados donde los campesinos bloquearon la vía Ubaté – Chiquinquirá, en las últimas horas.

En cuanto a la minería, la tonelada que llegó a ser comprada en un tiempo a más de 250.000 pesos, en estos momentos, según los manifestantes que mantienen bloqueada la vía Samacá- Ubaté, las multinacionales no están pagando más de 50.000 pesos, lo que ha llevado al cierre de pequeñas empresas explotadoras al aumento del desempleo en diversas zonas del país.

“Ayer sacamos como 20 toneladas para ganarnos más o menos 14.000 pesos, eso no es justo (…), no se por qué votamos por este presidente que nos está quitando el trabajo”, aseguró un humilde minero del municipio de Lenguzaque.

En cuanto a los lecheros, productores de los municipios de Ubaté, Guachetá y Lenguazaque le contaron a Caracol Radio, que las empresas pasteurizadoras no están pagando más de 500 pesos por litro cuando el concentrado para el ganado vale 50.000 pesos y debe ser comprado cada 15 días. Esto sin contar el pasto, la sal y los medicamentos. 

“Al día saco 20 litros a quinientos pesos; pagamos pastos caros porque un pasto como este vale 150 y 200 mil pesos y dura entre 10 y 15 días, entonces imagínese qué le queda para uno”, lamentó la señora Berenice Piraquive al borde de un cerco de una pequeña finca entre Ubaté y Guachetá.

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