domingo, 22 de febrero de 2009

DE DONDE VIENE DE LA POBREZA

Insistimos en que el subdesarrollo es la causa primaria de la pobreza.

¡Y no otra cosa o circunstancia!
Y, esta penosa situación, en la que sobreviven cientos de millones de familias en el mundo entero, que nuestro continente no es la excepción y nuestros países mucho menos, nos deja y estamos supeditados a no disponer de los suficientes ingresos para acceder a niveles mínimos de vida.

Claro que podemos hablar de una
clase de pobreza relativa y definirla como aquella condición que sufren millones de personas que, a pesar de tener ingresos, estos son magros y por debajo del promedio de lo que perciben otros habitantes, lo que les dificulta llevar bienes, productos y servicios a sus familias. Pero, de todos modos, esta relativa condición de escasez limita sobremanera la superación y la productividad personal, familiar y comunitaria en cualquiera de nuestros países cuyos Gobiernos nos quieren ver cara de tontos y proclaman demagógicamente que la nuestra es una pobreza relativa.

Ahora bien, el drama continental es que en nuestra América Latina existen millones de grupos familiares que por los extremos en los que sobreviven, que no poseen ni disponen tan siquiera del acceso a una alimentación mínima, son los que nos deben llamar la atención y volcarnos con todo lo que tenemos hacia ellos.

Se toman tres elementos en los aspectos sociales que tiene y sobresalen en la indigencia:


La
educación.
La
salud.
Disposición de
alimentos.

Para mayor desgracia el conglomerado de los pobres, y de los extremadamente pobres, lo conforman grupos de ancianos, madres solteras, mujeres jefas de hogares, discapacitados, los que han caído en los vicios, los indígenas y representantes de grupos humanos minoritarios, sin olvidarnos de los
niños de la calle.

En nuestros países, catalogados como del Tercer Mundo, los múltiples efectos dañinos de la pobreza se reflejan día con día en nuestras
sociedades.

La
desnutrición infantil, las enfermedades y epidemias arrasan con miles de menores de edad en las comunidades rurales y en asentamientos humanos urbanos.

La utilización, por parte del
Crimen Organizado, de personas jóvenes para iniciarlos en robo de vehículos, secuestros, asaltos a bancos y financieras, así como en el tráfico, trasiego y actividades que se generan por el narcotráfico, sin olvidarnos del seguro consumo de drogas, ha sido materia de muchos seminarios y talleres; buscando, por donde sea, un hilo que permita detener la ola de jóvenes sin futuro que se involucran en la vida delictiva y criminal de nuestros países, pues nadie les ofrece una mejor, para ellos, oportunidad de obtener bienes y servicios rápido y sin estudiar o tener que capacitarse en una academia técnica o universitaria.

La falta de atención en materia de prevención, y la dedicación de todos los esfuerzos para los
procesos de curación, en el ámbito de la salud y salubridad, nos arroja cientos de miles de personas con enfermedades mentales, alcoholismo, drogadicción y otra serie de variadas disfunciones.

Y, la ausencia de instrumentos educativos, formativos, informativos, tecnológicos y universitarios, hacen que los nuestros sean países que no pueden proponer ni siquiera una mano de obra semi calificada.

¡Ya no digamos de una eficiente y muy bien calificada!
De verdad ¡qué tristeza la que nos provoca este círculo vicioso de la pobreza!.

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